¿Quién soy? alguien demasiado estúpido como para callarse, para tragarme mis palabras, para caminar cabizbajo, para asentir al orden establecido con gestos conformistas.
Descontento con todo, pero sobre todo conmigo mismo. Por eso, para arreglar el mundo, primero tenemos que arreglarnos nosotros mismos. Tenemos que dejar de funcionar sin cables, sin injerencias, sin coacciones. Porque ser libre hoy es un camino difícil, pero al mismo tiempo es el único camino.